sábado, agosto 22, 2009

VENEZUELA

LOE, las ratas en desbandada

Por: Héctor Fernández

Para los que tenemos alguna relación con el mar sabemos que en un naufragio o un incendio en Alta Mar las ratas son las primeras que salen corriendo de sus escondrijos y se lanzan al mar con la esperanza de salvarse.

La promulgación de la LOE, Ley Orgánica de Educación, hizo entrar en crisis a los verdaderos delincuentes que disfrazados de profesores lograron enquistarse en las universidades. Delincuentes que bajo el amparo de la desidia de los que se autocalifican de “equilibrados”, permitieron su nacimiento y engendro, delincuentes que bajo la inacción de los que no quieren opinar a favor, pero que tampoco lo hacen en contra, con su apatía estúpida, fueron cómplices pasivos de esta podredumbre, delincuentes que bajo el arribismo de los que con el eufemismo de Ni-Ni quieren mostrar un imparcialidad donde lo que realmente esconden es una guabinosa y traidora acción desleal. Estas acciones y actitudes fueron dejando campo abierto a toda esta lacra que enfermó a la universidad.

Toda esta “gente” que ahora empieza a chillar y hacer berinches por esta nueva ley, lo hace porque se da cuenta que hay una verdadera ley que va a sancionar al “profesor” sinvergüenza que está acostumbrado a no dar clases y que en contraprestación regala notas a los estudiantes para que no lo protesten. El degenerado que utiliza su condición de “profesor” para coaccionar a los y las estudiantes a través de proposiciones sexuales. El que no sabe ni entiende el curso que está dictando porque logró un concurso de oposición evaluado por sus panas, los bien llamados mediocres y piratas. El profesor sátrapa que incumple sus obligaciones académicas y administrativas y que por conchupancia con las autoridades a quienes les vendió su voto y su obediencia sabe que lo van a encubrir. En fin, un sinnúmero de aberraciones que dan náuseas seguir presentándolas.

Estos son los profesores que en su época de estudiante fueron los peores, fueron los que en esa misma época de estudiante negociaban la nota con sus profesores igual de sinvergüenza que ellos, a cambio de favores de toda índole. Así como los graduaron a ellos, así de corrupto gradúan a sus estudiantes, por eso es que vamos a ver que toda esta pila de porquerías han llegado a ocupar todos los cargos de las universidades.

Por ejemplo, la Unexpo de Puerto Ordaz es una universidad familiar, no por las buenas costumbres de convivencia, sino porque cuando revisamos el parentesco de los que ocupan cargos, la mayoría son familia de consanguinidad, comadres, compadres y muy, pero muy amigos. Toda una Cosa Nostra. Mafia hecha estructura. Son los que se la pasan hablando de ética y moral, y en las comilonas con sus acólitos, donde beben y tragan como bestias, pagan la factura de su gula desenfrenada a nombre de las instituciones de la universidad aprovechando su condición de directivos de los cargos.

Lo anterior es harto sabido, pero como nunca ha habido una ley que lo sancione siempre lo han hecho con la mayor desfachatez. Pero ahora con esta nueva ley se les acabó la insolencia. Por eso es que chillan, por eso es que gritan, por eso es que están en crisis. Es una buena oportunidad para reconocer la lacra enquistada en la universidad. Al que se oponga a la ley sólo basta pedirle sus argumentos por la oposición a la ley y compararla con lo que aparece en la Gaceta Oficial 5.929.

Al final, en Alta Mar, las ratas mueren ahogadas.


hector2000ve@yahoo.es