domingo, septiembre 25, 2011

MORENA, ¡transformar el país aquí y ahora!

La Reforma Puebla
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NO DEJES DE LEER ESTO: Morena, ¡transformar el país aquí y ahora!

Este es un magnífico artículo de Victor M. Toledo, que refleja el pensar de muchos ciudadanos que integramos el MORENA, vale la pena leerlo y vale más la pena definir nuestra identidad, como bien dice Toledo, ¡aquí y ahora!

CASA DEL MOVIMIENTO "LA REFORMA" PUEBLA
Morena, ¡transformar el país aquí y ahora!

Ante el contubernio cada vez más notorio entre el poder económico y el poder político, sólo queda construir o re-activar el poder social, la fuerza de los ciudadanos organizados en los territorios rurales y urbanos. Ese es el mensaje central de los diversos movimientos sociales que han surgido en los últimos meses por todos los rincones del mundo. Esta tesis es especialmente idónea para el caso de México, país desgarrado por la ineficacia y corrupción de su clase política, y por la insaciable voracidad del capital nacional y trasnacional. A pesar de este panorama ominoso, en México aún persiste una fuerza social, que fragmentada tiene una visibilidad muy limitada, pero unida muestra un enorme potencial para la transformación: maestros disidentes; redes nacionales de resistencia ambiental; feminismo; cooperativas; fuerzas regionales, como la neozapatista; sindicatos no corporativos, el recientemente creado movimiento por la paz y, en los últimos años, el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), que ha logrado erigirse en una fuerza de 2 millones de afiliados con presencia en todos los distritos electorales, y con medios de comunicación de gran alcance, como su periódico Regeneración, con 5 millones de ejemplares. No obstante sus logros, Morena ha sido hasta ahora un consorcio de ciudadanos ensamblados por su sola voluntad de participación, sin metas y objetivos claros, con un activismo no definido y, especialmente, sin una estructura organizativa que le permita tomar decisiones rápidas y efectivas de manera colectiva y democrática.

El primer asunto que Morena debe definir es el de su identidad. O se autoconcibe como parte del movimiento social del país y del mundo, o se erige en una oculta fuerza política, con piel civil, que sólo mira los eventos electorales como su arena suprema de actuación. Si se decide por lo primero, su contexto primario es el conjunto de movimientos sociales de México, con los cuales, sin perder sus límites, debe dialogar y actuar. Si va por lo segundo, sus impulsos quedarán reducidos de nuevo al ámbito de la política, no de lo político, y por consiguiente, sus interlocutores principales serán los partidos y su meta ganar elecciones. Esta última opción lo condena a repetir los guiones de intentos similares que terminaron en el fracaso. Pero aun si se decide por lo primero, y este es el segundo asunto nodal, se debe dar un tipo de organización que garantice una estructura no centralista, fluida, flexible y, sobre todo, donde sus cuadros y actores se vean permanentemente controlados por los colectivos que los eligen. Aquí se debe poner atención en otras experiencias, como las del movimiento de Nelson Mandela en Sudáfrica o el de los Sin Tierra en Brasil, o las formas de acción globalizadas de Vía Campesina. El reto es lograr una comunicación fluida de abajo hacia arriba y viceversa, utilizando las nuevas tecnologías de comunicación y creando mecanismos de resistencia y acción que sean rápidas y fácilmente modificables.

El tercer asunto le da sentido concreto y tangible a los anteriores, y parte del principio de que si no se puede transformar la realidad global o general hay que comenzar a crear un mundo nuevo. Se trata de rebasar la visión que surge desde los partidos políticos de que no será sino hasta que se tome el poder que los ciudadanos verán realizadas sus sencillas y legítimas aspiraciones. Antes, los ciudadanos debemos seguir aceptando resignadamente la situación actual. Con esta tesis, literalmente los políticos nos han tomado el pelo y se han adueñado de nuestro derecho a transformar el mundo “… aquí y ahora”. El truco consiste en hacernos creer sucesos futuros, en prometernos un mundo maravilloso, si y sólo si aceptamos elevarlos al poder por medio del voto. ¡Morena debe decir basta! a este mecanismo ilusorio y tramposo, sin perder por supuesto la posibilidad de participar de manera legítima en la contienda electoral, la cual se convierte en un medio, no un fin, de su existencia.

Pero la historia no termina ahí; ahí es donde apenas comienza. Como poder social, Morena debe ofrecer conocimientos, tecnologías, medios, para realizar la gran transformación de este país ahora mismo. Y esta comienza en el hogar. Primero, la construcción de una familia basada en la equidad de géneros y edades; después, la autosuficiencia de su entorno doméstico: producción o abasto de alimentos orgánicos, sanos y frescos; el reciclaje del agua y la basura; el uso de energías alternativas, como la solar o la del viento, y los materiales de construcción locales. La soberanía doméstica es el primer peldaño del poder social. Hoy es factible producir y dejar de pagar la electricidad o el agua a la agencia estatal o privada; el paso siguiente es la asociación con vecinos para crear organizaciones locales de abasto, defensa y seguridad, incluyendo policías de barrio o comunitarias. El mundo rebosa de proyectos y experiencias que hacen posible lo anterior. El tercer nivel se da en los territorios municipales, donde hay que realizar por lo menos tres cosas: cajas de ahorro o bancos populares que sustituyan a los bancos usureros; redes, mercados o tianguis de alimentos, y ordenamientos ecológicos territoriales basados en la aptitud de los espacios naturales. Esto último detiene e impide, de manera legal, el uso de espacios o recursos por los poderes políticos o económicos. Se trata de imponer el poder de lo local por sobre supuestos derechos regionales, nacionales o globales. Ello permite detener la depredación de la naturaleza y del entorno por la extracción minera o de acuíferos, o la proliferación de megaproyectos turísticos o habitacionales. Morena debe ser, por último, un movimiento esencialmente festivo. Toda revolución social es una fiesta, y ello requiere de la participación protagónica de los artistas: músicos, bailarines, pintores, mimos, teatreros, poetas. Se deben organizar festivales y concursos para crear todo tipo de expresiones que identifiquen y multipliquen las metas del movimiento. O Morena se convierte en un verdadero conglomerado de indignados, que reconocen que vivimos ya una crisis no sólo nacional, sino de civilización, que demanda antes que nada la construcción del poder social, de una nueva vida sin petróleo, bancos, partidos y corporaciones, o terminará siendo un conjunto de nuevas tribus políticas que terminarán convirtiéndose en nuevos agentes de la corrupción.

Fuente: Correo Electrónico

¿Por qué Peña Nieto no debe ser presidente?‏

Escrito por: David López



Los más de 15 millones de habitantes del Estado de México hubieron de comprobar en 6 años que sus condiciones de vida no mejoraron durante la gestión de Peña Nieto. Según Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) en su último balance de medición de la pobreza cuyos datos se dieron a conocer el pasado mes de agosto, más de 6 millones y medio de habitantes (42.9% de la población de la entidad) sufre algún tipo de pobreza, mientras que 12 millones 387 mil 100 habitantes (81.4% de la población) o bien vive en situación de pobreza o de vulnerabilidad por ingreso o condiciones sociales; una 18.5% de la población padece rezago educativo, 35.5% carece de acceso a la salud, 58.9% carece de acceso a la seguridad social, 12.9% carecen de calidad y espacios de la vivienda, 13.3% no tiene acceso a servicios básicos en la vivienda, mientras que 31.6% de mexiquenses carecen de acceso a la alimentación.

A tal panorama se suman una tasa de desempleo del 6.23%, los problemas de transporte (cuyo pasaje mínimo pasó de 4.5 a 7 pesos de 2005 a 2011), el problema de las inundaciones (con 60 mil afectados entre junio y julio pasados) y los 922 homicidios de mujeres de 2005 a 2009 reportado en la entidad, en su mayoría ocurridos en las zona conurbada de la ciudad de México, es decir, crímenes cometidos contra las mujeres trabajadoras.

Por si fuera poco, tenemos los 28,510 millones de pesos de deuda pública que la administración de Peña dejará a Eruviel Ávila, próximo gobernador de la entidad (La Jornada 30/07/2011), y cómo iba a disminuir tal deuda si tan sólo en los primeros tres años de su gobierno gastó 204 millones de pesos en publicidad, además de los gastos de campaña de Eruviel que ascienden a 600 millones de pesos, de los cuales gran parte fueron cubiertos con recursos públicos, sin que exista aun ninguna sanción.

Un amigo de la burguesía

Además de concesionar gran parte de las obras carreteras a la española OHL (cuya fortuna en el primer semestre se incrementó en 1,284 millones de pesos), las concesiones a constructoras de unidades habitacionales (Geo, Urbi, Sadasi, etc.) existen los vínculos que Peña mantiene con Televisa y Tv Azteca, que se han encargado de promover su imagen (como lo muestran los 746 millones de pesos que Peña pagó con recursos del erario público mexiquense a Televisa para la difusión de promocionales) para mostrarle como el candidato ideal de la burguesía para la presidencia en 2012; además, de todos es sabido la relación que tiene con personajes como Salinas de Gortari o Gordillo, con quienes ha efectuado pactos políticos para poder alcanzar la presidencia en 2012; a esto se suma la relación estrecha con los negocios del grupo Atlacomulco (grupo caracterizado por su corrupción, desde los crímenes políticos para eliminar a sus adversarios, hasta el saqueo de recursos estatales para el enriquecimiento de sus miembros los Hank, los Montiel, Peña, entre otros), desde que Peña fue subsecretario de gobierno y titular de la Secretaría de Administración durante la gestión de Arturo Montiel, inculpado por fraude y enriquecimiento ilícito, delitos en los que Peña fue copartícipe, por lo que el proceso judicial contra Montiel fue truncado.

Peña se ha distinguido también por el uso de la represión en contra de la lucha de los trabajadores, como fue el caso de los ejidatarios de Atenco movilizados en 2006 contra el despojo de sus tierras para la construcción de un aeropuerto, donde además de agresiones y detenciones a los ejidatarios, el dictamen final del caso deslindó de responsabilidades al gobierno y a la policía estatal, mostrando el verdadero carácter de clase del Estado burgués; lo mismo sucedió cuando en 2008 un grupo de profesores del oficial Sindicato de Maestros al Servicio del Estado de México (SMSEM) salió a la lucha por la creación de un sindicato de oposición, el Sindicato Unificado de Maestros y Académicos del Estado de México (SUMAEM).

Por todo ello, Peña Nieto se muestra como una alternativa para un sector de la burguesía como una administración que velará por los intereses de empresarios y burócratas, además de que garantizará la opresión necesaria a las luchas del pueblo trabajador. No obstante, el camino dentro del mismo PRI no está allanado para Peña, pues las diferencias entre los sectores de la burguesía se expresan en las disputas por definir al candidato, entre Peña y Beltrones, quien desde el Senado ha levantado la mano con miras a la presidencia al impulsar las reformas laboral, de seguridad y política que tanto añora la burguesía para continuar explotando a la clase trabajadora; podemos esperar que estas fricciones se prolonguen e incluso se tornen más ríspidas (un ejemplo es el pleito entre Azcárraga-Salinas Pliego contra Slim, los primeros apoyando a Peña y el segundo buscando una representación política que le permita salvaguardar sus intereses). No obstante estas disputas intestinas no son más que orientaciones distintas de un mismo objetivo, pues en última instancia, a pesar de las fricciones existentes, la burguesía como clase social alcanza acuerdos comunes para continuar explotando a la clase trabajadora y mantener el poder político ante la lucha de las masas.

Por ello, la tarea de la clase trabajadora es impedir que Peña Nieto llegue a la presidencia, lo que se logrará a través de la lucha política y la adopción de un programa revolucionario que se plantee la expropiación de la industria, la banca y la tierra, para ponerlas bajo dirección democrática de los trabajadores y poner fin así a la miseria capitalista.

Fuente: Militante

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